Llevo desde los 3 años escuchando

No era una elección — era lo que había. Mi madre contándome sus problemas con mi padre. Mi padre contándome los suyos con mi madre. Y yo, en medio, aprendiendo a sostener el dolor ajeno antes de saber sostener el mío.

No lo vi como una herida hasta mucho después. Hoy lo veo como el mejor máster que podría haber tenido.

Mi patrón

Hubo una época en mi vida en que los hombres que llegaban eran buenos. Eran sanos. Me querían de verdad.

Y yo los rechacé.

No lo entendía entonces. Solo sabía que algo en mí no podía recibirlo. Que el amor tranquilo me aburría. Que necesitaba la intensidad para sentir que era real.

La vida me devolvió ese espejo.

Después vinieron los que me escondían. Los que tenían vidas paralelas. El que estuvo tres años a mi lado con un nombre que no era el suyo.

Mi despertar

El día que lo descubrí todo, quedamos en una pérgola cerca de mi pueblo. Me enseñó su DNI — el que nunca había podido ver. Cogió su bici y se fue.

Me quedé sola. Sintiéndome ridícula. Sin saber qué hacía yo en ese foso.

Lo que vino después fue un proceso de purga que agradeceré toda mi vida.

La pandemia. Libros. Formación. Tres años literalmente encerrada en casa — sin amigos, sin familia, sin trabajo. Tres años de conexión pura conmigo misma y con mi sombra.

Hasta que tomé una decisión.

Decidí que no iba a escuchar más mentiras. Ni las de los demás. Ni las mías.

Fue una decisión la que cambió mi vida.

Paloma hoy

Hoy tengo lo que más deseaba cuando estaba perdida.

Paz. Serenidad. Libertad. Sin culpa. Saber pensar en mí. Sostener la incomodidad sin huir de ella.

No te lo cuento para impresionarte. Te lo cuento para que sepas que sé de lo que hablo.

Y para que sepas que es posible.

Mi camino

Me licencié en Derecho y Psicología. Siempre quise estudiar Fisioterapia — pero la vida nunca se equivoca.

Durante años trabajé como responsable de Personas en empresas como Campofrío, Kellogg’s o Siliken. Un nivel de vida alto. Y mucho vacío.

En 2012, tras un punto de quiebre muy doloroso, me fui dos meses a Edimburgo. Al volver tuve una revelación — quería formarme en coaching sin saber muy bien qué era. Me formé en la Escuela Europea de Coaching y me enamoré de esta profesión.

Aunque no me dediqué a ella hasta 2022.

Y en 2025 algo se abrió en mí de una forma diferente a todo lo anterior. Una profundidad nueva. Una responsabilidad conmigo misma que no había tenido antes.

Sigo en ese camino. Y desde ahí acompaño.